El Real de a 8

La moneda del real se empezó a acuñar en Castilla en el siglo XIV durante el reinado de Pedro I el Cruel. A partir de la reforma monetaria llevada a cabo por los Reyes Católicos de Medina del Campo en 1497, es cuando surgen los submúltiplos de los reales de plata como el medio real y el octavo del real.

Durante el reinado de los monarcas Juana y Carlos la tipología de los Reyes Católicos tuvo una continuación, con el objetivo de que fuese aceptada y apreciada en los mercados de otros lugares.

Pero fue a partir del reinado de Carlos V cuando se produjo un nuevo tipo de moneda de plata más valiosa, el real de a 8. Tenía un peso de 27,468 g y 25, 569 g de plata. Desde este momento en el reverso de la moneda aparecen las columnas de Hércules y el Plus Ultra, haciendo referencia a que los dominios de la corona se extendían más allá del estrecho de Gibraltar.

El real de a 8 se había creado a imitación del canon del táler, el cual era una moneda de plata gruesa fabricada en los territorios del Centro de Europa desde finales del siglo XV. El 22 de noviembre de 1566, Felipe II aprobó la pragmática de la Nueva Estampa. Con esta nueva ordenanza, cambia la tipología de los Reyes Católicos grabando una imagen con los escudos de sus reinos.

Debido al hallazgo de las vetas de plata en Potosí, en la actual Bolivia, y en Zactecas y Taxco, en México, se acuñaron muchísimas monedas que terminarían circulando por otros países. En América se fabricaron de una forma más rudimentaria a martillo y cizalla, dando un aspecto más deforme en comparación con las monedas peninsulares. Estas monedas se denominan macuquinas. Se piensa que el origen de esta palabra proviene del quechua “makukina”, que significa el que golpea. Esta forma de acuñar monedas se fue paulatinamente sustituyendo a partir del reinado de Felipe V, cuando se introdujo la prensa a volante proveniente del centro de Europa.

El real de a 8 fue la primera moneda global de la historia. Esto se debe a que preservó un alto nivel de plata que se mantuvo permanente alrededor de aproximadamente 3 siglos, desde principios del siglo XV hasta principios del siglo XIX. Con la excepción del fraude de Potosí ocurrido a mediados del XVII bajo el reinado de Felipe IV, donde tuvo lugar un caso de corrupción acuñando monedas con una ley de plata inferior a la original. Quitando este problema puntual que le restó valor a la moneda colonial durante unos años a nivel internacional, el real de a 8 circuló por Asia, donde entraba en mayor medida a través del Galeón de Manila, nombre que recibían las embarcaciones españolas que recorrían el océano Pacífico que iba desde Acapulco hasta Manila una o dos veces por año. Una vez aquí compraban sedas, porcelana, marfiles, especias, etc. a cambio de la plata española donde el real de a 8 era la moneda principal de intercambio, ya que era muy apreciada en estos territorios.

La primera moneda de China, el Tahel, se hizo según el modelo español del real de a 8.

Las 13 colonias inglesas utilizaban esta moneda, incluso Estados Unidos cuando alcanza la independencia comercial también con estas monedas hasta 1857, de donde se derivará al dólar, derivado de la palabra táler. Un dólar tenía el mismo valor que el real de a 8. Del real de a 8 el dóllar también tiene su origen en su símbolo, ya que está formado con una S con dos palos, los cuales vendrían de las columnas de Hércules representadas en los reversos de los reales españoles.

Venecia lo utilizaba para negociar con el Imperio Otomano a través de la ruta de la seda, Portugal para comerciar con la India, y los Países Bajos para comerciar por los países del Mar Báltico.

Observando los resellos que han sido puestos en estas monedas, se puede ver porque partes del mundo han circulado, países como Sudán, Ceilán, Birmania, Tailandia, Arabia Saudí, Zanzíbar, Bairén.

El real de a 8 terminó con el reinado de Fernando VII, fabricándose en este tiempo las últimas acuñaciones.

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